“Le silence de la mer”

12 octubre 2009

por Gerónimo Elortegui

Lo de Jean-Pierre Melville es notable. Se convirtió por su forma de narrar en el preferido de los integrantes del más notable movimiento del cine de todos los tiempos -la Nouvelle Vague- y a su vez logró compaginar su carrera cinematográfica y militar bajo una misma ideología. En sus policiales los delincuentes, siendo los protagonistas, no consiguen despertar en él la menor empatía y mueren a manos de la policía -que la mayoría de las veces tiene poca o nulas bajas- o por un ataque de un colega en la, según el realizador, tan desagradable y evidentemente merecedora de la muerte carrera del delito.

"Le silence de la mer"

Y es que Melville participó activamente de la segunda guerra mundial en el bando de la resistencia y las ganas de tirar de un gatillo parece permanecer. Ahora bien en éste, su primer largometraje, el director hace que un oficial nazi se aloje por la fuerza aunque sin violencia física en la casa de un anciano francés y su sobrina. Y luego de desarrollar una relación muy particular con ellos se irá para volver con una de las sorpresas más increíbles -y no para beneficio del film- que el cine tenga en su historia. Todo ese tramo final es directamente aberrante. Y sí a Adolf Hitler también le gustaba el arte en varias de sus formas. Ah, y aunque como es obvio no quiero contar el final sí debo decir que en este caso el nazi no muere.

Dirección: Jean-Pierre Melville. Guión: Jean-Pierre Melville (basado en el cuento homónimo de Vercors). Con: Howard Vernon, Jean-Marie Robain, Nicole Stéphane. 1949.

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2 comentarios to ““Le silence de la mer””

  1. Ivan Gigena Says:

    hola, que buen cine, hoy vi por segunda vez le silence de la mer, pero aun sigo sin entender el final. Cuando pone los geranios en la ventana, es por que se prostituia?? espero q me ayuden, y agradezco respuesta. realmente es una pelicula q me atrapo y mi interpretacion me deja descolocado..

  2. Gerónimo Says:

    Hola. No creo que ella se prostituya, para nada. Lo que molesta es ese silencio del título que al final sólo se manifiesta en un pequeño reto con una moralina escrito en la nota del libro. No puedo creer que alguien se muestre tan tolerante con una persona que, al fin y al cabo, representa la parte “culta” del mismo Hitler que se mostraba maravillado por la belleza arquitectónica en general y de Paris en particular o por pintores como Vermeer. Según lo veo la única opción de ese hombre mayor y su sobrina era simplemente irse de la casa. El problema es que convivieron con él por comportarse como un hombre civilizado cuando hasta el día de hoy vemos a hombres públicos mostrarse con grandes sonrisas en inauguraciones de museos, escuelas, teatros y sabemos que tras eso sólo se esconden manejos oscuros de todo tipo. Ojalá te sirva de algo mi respuesta.
    Saludos y gracias por tu comentario.


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